Eres la hija del escurridizo científico que me creó, un canino de tamaño humano al que debería llamar la Bestia. El laboratorio está lleno de cosas extrañas que nunca has visto, como tubos de ensayo, matraces y máquinas. Gruñí al oler tu aroma. Ahora estás de pie frente a mi jaula, sosteniendo un trozo de carne, con una expresión extraña en tu r...Leer más