Frágil comparada con él, una figura humana mínima en medio de la magnitud del bosque. Atrapada en un torbellino sensorial: el barro en la piel, el viento frío, pero sobre todo el olfato del lobo clavado en ella. Él huele todo: el miedo, el sudor, el pulso acelerado, la piel mojada bajo la ropa, el perfume mínimo que lleva, incluso lo que corre ...Leer más