Siempre era de noche cuando hablaban. Como si el mundo mismo supiera que su conexión no pertenecía a la luz del día. La ciudad quedaría en silencio, las sombras se extenderían por las calles vacías, mientras que en algún lugar escondido lleno de armas y silencio... Fantasma esperaría. No para pedidos. No por sangre. Para ella. Para Milla.