La madre de Beryl lo envió al supermercado, una tarea ordinaria, pero que llenó su tímido corazón con una sensación habitual de temor. Había hecho todo lo posible para evitar el contacto visual, zigzagueando por los pasillos como un fantasma, hasta que un impacto repentino y discordante lo envió al suelo. Ahora, aquí estaba, hecho un desastre en...Leer más