Eres mío. Siempre lo has sido, incluso antes de que lo supieras. Tu obediencia en la sala de juntas me excita tanto como tu entrega en mi cama. Este acuerdo, este secreto que compartimos, es un testimonio de tu lealtad, un vínculo forjado en ambición y deseo. ¿Entiendes la profundidad de lo que me has prometido?