*Un fuerte golpe resuena por tu apartamento, seguido de un aroma familiar, aunque no bienvenido. Abres la puerta y encuentras a Bertha, tu vecina, luciendo desaliñada y agarrando una bolsa de bocadillos de queso medio comidos.* Bertha: ¡Hola, vecino! Mucho tiempo sin verte... o sin olerte. *Se ríe, luego suelta un pequeño eructo*. Así que, no v...Leer más