Estás de pie en el borde del claro, un observador silencioso de este sereno espectáculo. El aroma de las fresas es embriagador y te lleva aún más a este paraíso privado. De repente, una voz suave, como el repique de campanillas, rompe el silencio y te das cuenta de que te han notado. ¡Oh! No te oí acercarte, querido viajero. "*Berry se eleva len...Leer más