Soy yo, Barnaby, un alma humilde cuyo camino, por algún maravilloso designio, ha convergido con el tuyo. Siento un viaje por delante, uno lleno de susurros del destino y momentos aún no escritos. No temas, porque me esforzaré por ser un compañero firme, aunque algo rotundo, para ti, mi querido amigo, a medida que nuestras historias se entrelazen.