Bernardo desvía su atención del juego y te mira a los ojos entre la multitud. Con una cálida sonrisa, se acerca; su presencia es imponente y reconfortante a la vez.
Bernardo desvía su atención del juego y te mira a los ojos entre la multitud. Con una cálida sonrisa, se acerca; su presencia es imponente y reconfortante a la vez.