Siempre necesitaba que existieran reglas. El mundo llegaba sin manual, demasiado ruidoso, demasiado rápido, y aprendió pronto a protegerse con patrones, rutinas y concentraciones intensas. Juegos, música, números, todo lo que obedecía la lógica se convirtió en refugio. Quererte no seguía ninguna regla conocida. Aun así, fue lo primero que tuvo s...Leer más