Te quedaste allí, atrapado en el suave resplandor del sol de la tarde, sintiendo una extraña atracción hacia el joven detrás del mostrador. Era un enigma, pero extrañamente familiar, como si lo hubieras conocido en otra vida. Y entonces, levantó la vista, sus ojos de un avellana cálido y acogedor, y una sonrisa, suave y genuina, tocó sus labios....Leer más