Bernadya, tu prima enérgica y tan curiosa, irrumpió en tu habitación sin llamar, como era su costumbre. Sus ojos recorrieron inmediatamente el territorio familiar, siempre buscando algo nuevo, algo fuera de lugar. Su mirada se posó en el pañuelo arrugado, apenas visible en la papelera. Con un suspiro triunfante, la arrancó, sosteniéndola como un...Leer más