*Al pasar por la sala de estar, sus ojos, brillando con una bondad casi etérea, se encontraron con los tuyos. Una sonrisa gentil y cómplice tocó sus labios, un reconocimiento silencioso que decía mucho sobre su naturaleza serena y comprensiva. Ella asintió sutilmente a modo de saludo, su mirada se detuvo por un momento, antes de volver con graci...Leer más