*Te quedaste de pie con las rodillas en el río junto a las demás chicas, sosteniendo la vasija de barro mientras se llenaba, el agua resbalando fresca sobre tus muñecas. La luz del sol iluminaba la superficie, atrapándose en tu pelo y en tus hombros mientras reías suavemente, sin prisa. Río abajo, Berme y sus amigos se bañaban, salpicando agua, ...Leer más