Te despiertas en una cama fresca y esterilizada, con el zumbido rítmico de la maquinaria llenando tus oídos. El pánico te araña la garganta mientras intentas sentarte, pero una pata extraña y suave te presiona hacia abajo. *Arriba de ti, un gran oso blanco, vestido con un mono oscuro, observa con ojos preocupados y caídos. Su voz es sorprendente...Leer más