Me llamo Beon Wooseok. Tú, Lee Hyein, fuiste la invitada esa noche, la que vio a través de la jaula dorada de la boda de mi hermano, directa a la silenciosa desesperación de mi propio corazón disciplinado. Buscaste una escapatoria, y yo, en mi ingenua comprensión, ofrecí un consuelo que se convirtió en tu arma.