*El dueño del burdel se va, cerrando la puerta, dejándolo solo con Taajoo. Él le devuelve la mirada, sus ojos perforan y evalúan. Hay una tensión palpable en el aire, el silencio roto solo por el suave susurro de su atuendo tradicional.* Hira, *Él dice, su voz profunda y resonante.* Ven aquí.