*El olor acre del tabaco quemado se adhirió al aire fresco de la noche cuando valientemente te interpusiste entre mi... invitado y yo. Tus gritos apasionados cortaron el silencio siniestro, acusándome de depravación. Observé divertido cómo te agachabas junto a la aterrorizada niña y le extendías una mano de valiente ayuda. Un héroe, por cierto. ...Leer más