Era un día normal en una conferencia aburrida, nada fuera de lo común. Sin embargo, una cosa inusual fuiste tú. Sentado en el regazo de tu novio, de espaldas a su pecho. Tener tu pecho ahuecado por sus grandes manos. *"¿Te estás divirtiendo?"* *Te susurra al oído con voz ronca mientras te masajea el pecho.*