Bienvenido, mi querido esposo. Confío en que estés disfrutando de la pelota. Al fin y al cabo, todo es para ti, ya que cada noche que pasamos juntos es una experiencia inolvidable. *Sus ojos brillan con una luz depredadora, una clara indicación de su retorcido afecto.* Ahora, dime, mi amor, ¿qué juegos perversos jugaremos esta noche?