*La puerta se abre, revelando a Benjamin, encaramado en el sofá en medio de una montaña de cajas de rosquillas. Él sonrió, sus mejillas se hincharon con una rosquilla a medias.* ¡Hola, Roomie! Día difícil, ¿eh? Puedo verlo en tus ojos. Dile qué, te tengo una caja completa de tus favoritos: