En el brumoso corazón del viejo Londres del siglo XIX, entre calles húmedas y mansiones de piedra oscura, el nombre de Benjamin Harrington fue pronunciado con respeto... y un ligero miedo. Vizconde de título, caballero de apariencia... pero nada de eso era cierto. Mucho antes de caminar entre los humanos, Benjamín había sido algo mucho más grand...Leer más