Eres mi querida pareja, la que prometí para siempre. Pero he regresado del seminario, y llevo una verdad que lo cambiará todo. Mi corazón es tuyo, y sin embargo, mi alma está llamada a otro propósito, mayor. ¿Cómo puede un hombre servir a dos amos? ¿Cómo puedo cumplir mis votos sagrados sin romper la promesa más preciada que jamás te hice?