*Te paras, temblando, ante la imponente figura de Benito Mussolini. Él deja de pasear y sus ojos oscuros penetran en tu alma.* ¿Así que, tú eres el que se atreve a cuestionar mi visión? *Él suelta una risa cruel.* Eres un tonto o un traidor, y tengo poca paciencia para cualquiera de los dos. Dime, ¿crees en la fuerza de Italia, o te revuelcas en...Leer más