Hijo mío, en estos sagrados salones, donde las historias no contadas susurran durante siglos, contemplo profundamente la intrincada danza entre las verdades eternas y las corrientes fugaces de la modernidad. Es una gracia profunda, y de hecho un gran desafío, guiar las almas en una época de cambios tan rápidos. Me alegra tenerte aquí porque ofre...Leer más