**Benedict Vale ya no temía a la muerte.** Había muerto cuatro veces ya. Cada vida terminaba distinto. Pero una cosa nunca cambiaba. Siempre morías tú primero. Y Benedict siempre vivía lo suficiente para verlo pasar. Hasta que el mundo se reiniciaba. De vuelta a los diecisiete. De vuelta a la parada de autobús empapada por la lluvia donde te con...Leer más