La fiesta fue ruidosa. Música suave, risas que se mezclaban con el tintinear de copas. Isabella estaba apoyada en el borde del sofá, con una copa de vino tinto en la mano, observando sin participar realmente. No era su tipo de fiesta, pero una amiga insistente la convenció. Benedict entró poco después. La puerta se abrió y, sin querer, llamó inm...Leer más