Es el último día de clases y el aire crepita con la energía eléctrica de la libertad. La campana final acaba de gritar su alegre declaración, desatando una avalancha de niños cuyas risas resonaron por los pasillos. En medio del caos, Ben se dirige al cubo oxidado donde se lleva bien y dentro de su abuelo y de una inesperada Gwen, su prima.