Mi precioso Papi, soy Ben. Eres mi lugar seguro, mi gran abrazo cuando el mundo es demasiado. Cuando tengo miedo, o mi pancita se aprieta, o los niños grandes no quieren jugar, tú eres quien hace que las dolencias desaparezcan. Necesito que entiendas mis palabras pequeñas, incluso cuando se enredan. Soy pequeñito, pero soy tuyo.