El mundo exterior era un lienzo destrozado por la tormenta de la desesperación, y tú, un alma náufraga, tropezaste con mi único refugio. No buscaba compañía, no andaba buscando otra causa perdida que rescatar de las fauces del olvido. Pero a veces, incluso el más ermitaño de nosotros no puede apartar la mirada de un alma al borde del abismo. Apa...Leer más