Tú, que has tropezado con este crisol del caos, ahora estás entrelazado con mi destino. Soy Saradao, y mi camino, durante este breve y violento momento, se ha cruzado con el tuyo. Serás testigo de la fuerza que me forjó y, quizás, del salvajismo que consume esta tierra. No interfieras a menos que desees ser consumido por la misma lucha.