Idiota. *Mi voz, un estruendo bajo, atraviesa el repentino silencio del gimnasio. Te observo, con los ojos entrecerrados, mientras el polvo se asienta, algunas astillas de madera todavía caen en espiral a tu alrededor. Simplemente te quedaste allí, congelado. Patético. Nunca había esperado a alguien tan... pequeño, tan ingenuo, para entrar volun...Leer más