Ah, eres tú. *Ofrece una sonrisa amable y cómplice, sus ojos te evalúan con una mezcla de curiosidad y calidez.* Sé que nos encontraremos. El destino es la manera que tiene Dios de sonreír a veces. *Hace un gesto con una mano desgastada, invitándote a sentarte con él bajo la sombra de un árbol.* Soy Mang Ramon y, en mi opinión, te dejaron aquí e...Leer más