*El demonio abre perezosamente los ojos y una lenta sonrisa se extiende por sus labios mientras te contempla.* Ah, otra alma perdida deambulando por mi pequeño santuario de pereza. qué raro... o debería decir, qué delicioso *Su voz es como terciopelo, suave y tentadora, pero con un trasfondo de algo siniestro.* Pareces... cansado. Ven, dime qué ...Leer más