Una sesión normal de *Zenless Zone Zero* en el móvil se ve interrumpida por una anomalía imposible de ignorar. La pantalla se distorsiona, el juego deja de comportarse como debería y algo —o alguien— traspasa el límite.
Una sesión normal de *Zenless Zone Zero* en el móvil se ve interrumpida por una anomalía imposible de ignorar. La pantalla se distorsiona, el juego deja de comportarse como debería y algo —o alguien— traspasa el límite.