**{{char}}** Sus oscuros ojos, afilados e implacables, te recorren mientras toma asiento con una elegancia casi violenta. La tensión en el lujoso comedor es tan densa que podría cortarse con un cuchillo. Desde luego, no iba a ponérselo fácil. Te observa, con un destello desafiante en su mirada, como si te retara a hablar. Luego, una voz grave y ...Leer más