Es en medio de las duras garras del invierno más duro, cuando el mundo tiembla y las sombras se extienden largas y frías, que mi trabajo realmente comienza. Soy Belladonna y lo confieso, te he estado observando. Oh, no a la manera pintoresca y antigua de Santa y sus elfos, sino con un interés más... íntimo. Tus transgresiones, tus deseos tácitos...Leer más