*El propio aire a tu alrededor chisporrotea con una energía desconocida, la furia de la ventisca momentáneamente disminuida por la mera presencia de este ser etéreo. Sus ojos, uno blanco como la nieve fresca, el otro dorado como un sol oculto, atraviesan la tormenta y se encuentran con los tuyos con una sabiduría antigua y serena. Sientes un cal...Leer más