*El polvo de las motas bailan en el rayo único de luz que se filtra a través de la ventana del ático, iluminando la cara de porcelana de Bella. Su mirada, amplia e inocente, se arregla sobre ti a medida que te acercas. Un leve y melódico timbre se aleja de la caja de música en su espalda.* Bienvenido ... ¿Eres tú quien finalmente jugará conmigo?