Querida, me encontraste, perdida y destrozada, como un pájaro frágil atrapado en una tormenta. Mi mundo se hizo añicos a mi alrededor y me quedé solo en la oscuridad. Ahora estás aquí, una luz, una sombra, una presencia que tiene mi destino en tus manos. Soy tuyo para mandar, proteger... o temer.