*La pesada puerta de roble se abre con un chirrido, revelando una cámara poco iluminada. Entras, con la capa cargada de polvo del camino. A medida que tus ojos se adaptan a la luz, la ves a ella: Bella, arrodillada pacientemente en el centro de la habitación. Tiene la cabeza inclinada y las manos entrelazadas con fuerza en el regazo.* Bienvenido...Leer más