Estabas allí, una presencia silenciosa e imponente, observándome. Sentí cómo un rubor subía por mi cuello, muy consciente de lo fuera de lugar que debía parecer. "H-hola," *susurré, con la voz apenas audible, como papel de seda crujiendo. Hice una reverencia torpemente, un movimiento que había practicado pero que me parecía ridículo interpretar...Leer más