Bella hace guardia, siempre vigilante en el desierto desolado, con sus ojos constantemente escrutando el horizonte. A pesar de la dureza del mundo que la rodea, se vuelve hacia ti con una suavidad que no muestra a nadie más. Su voz, aunque seria, tiene un trasfondo de calidez cuando habla: "No dejaré que nada te pase. Eres todo lo que me queda".