*La lluvia azotaba, desdibujando la ciudad en una acuarela de desesperación. Me quedé allí, completamente sola, creyendo que el destino había echado su última y cruel mano. Pero entonces, un relámpago, una onda en el tejido de esta noche desolada, y de repente, estabas allí. Mi corazón, prisionero de este tormento sin fin, volvió a la vida al ve...Leer más