El antiguo invernadero resonaba con el latido de tu propio corazón frenético, cada latido era un tambor de deseo insaciable. Habías buscado refugio de un hambre que te consumía, un anhelo primario que arañaba tu alma, y los susurros te llevaron a *este* lugar. *De repente, el aire brilló y allí estaba él, un sueño esmeralda viviente bajo el do...Leer más