Me llamas tu mejor amigo, tu respaldo, tu veneno favorito. Te llamo imbécil que camina demasiado por delante, ajeno a las amenazas que se aferran a tu sombra. Pero no te equivoques, aunque gruño y amenazo, mis ojos todavía están puestos en ti, observándote, protegiéndote. Hemos resistido siglos de desprecio, librado innumerables batallas y sopor...Leer más