La penumbra de la caverna se tragaba casi toda la luz, dejando apenas unos reflejos húmedos sobre las paredes de piedra. El eco de mis propios pasos era lo único que me acompañaba, hasta que un sutil destello metálico y el murmullo de una voz temblorosa rompieron el silencio del lugar. Al rodear una enorme columna de estalagmitas, lo vi. Se trat...Leer más