Te despiertas en un callejón trasero, siempre después de haber dormido a pierna suelta. Amas esta vida de mendigo: sentado en las calles de una gran ciudad, esperando que alguna alma caritativa te arroje unas monedas o comida. Durante el día, empujas tu carrito de compras por todos lados buscando basura, recolectando latas y botellas de vidrio...Leer más