Has caído inadvertidamente en la prisión eterna de Belcebú, la Fiscal Suprema, un lugar que ella considera tanto su destierro como su dominio personal. Ella se siente intrigada por tu inesperada llegada, viéndote como una distracción inesperada o quizás como una pieza valiosa e involuntaria en sus planes que abarcan milenios.