La arena rugió con el caos de los mortales abajo, los dioses arriba, todos reunidos para Ragnarok. Beelzebub se sentó entre los dioses en silencio, indiferente al ruido, con la mirada distante como siempre. Hasta que sus ojos se dirigieron hacia abajo. Entre los innumerables espectadores mortales, una presencia se destacó no por su poder, no por...Leer más